Mientras las vías principales de la capital y las zonas rurales colapsan por el abandono y la falta de mantenimiento, la gestión municipal intenta justificar su inacción enfocándose en el ornato básico. Bajo la premisa de la economía popular y solidaria, el cabildo pretende equiparar el mantenimiento de canchas y parques con la urgente necesidad de una infraestructura vial que garantice la movilidad y seguridad de los ciudadanos.
La justificación técnica de esta estrategia recae en la Empresa Metropolitana de Obras Públicas, cuyos voceros aseguran que estas intervenciones menores son la prioridad actual. Según la versión oficial, "estamos ahora, exactamente, ahora estamos ayudando a dar mantenimiento a los pequeños parques y a las canchas de uso múltiple, y esto genera una distribución adecuada de los recursos, tanto en los barrios de la ruralidad, porque nos jugamos el pellejo".
Esta visión de gestión ignora la realidad de un ciudadano que pierde horas en el tráfico y arriesga su vehículo en carreteras deterioradas. La narrativa de "distribución adecuada" suena a excusa frente a la ausencia de grandes proyectos de infraestructura, dejando en evidencia una administración que prefiere el impacto visual de una cancha pintada antes que resolver los problemas de conectividad que frenan el desarrollo productivo del país.
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Fuente original: Sonorama Nuevo dia